Estrella Guerrero

Psicóloga infantil Sevilla

Unidad de Desarrollo Infantil y Atención Temprana UDIATE

Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

fisioterapia infantil

En un artículo anterior, analizábamos las posibles causas de algunas situaciones en las que perdemos la paciencia con nuestros hijos. La paciencia, como ya comentamos, es la capacidad que nos permite manejar ciertas situaciones con éxito, sin alterarnos.

Nunca es tarde para comenzar a ser más pacientes con nuestros hijos

La paciencia la podemos adquirir

La paciencia, como todo, se puede trabajar, tanto en el ámbito de la paternidad/maternidad como en otros aspectos de nuestra vida. A continuación os ofrecemos algunos puntos claves para alcanzarla.

Algunos consejos para desarrollarla

1- Anticipar situaciones conflictivas

A medida que nuestros hijos crecen nos vamos conociendo mutuamente, esto incluye conocer los puntos fuertes y débiles de unos y otros. Sabemos que hay ciertos momentos en los que nuestro hijo/a lo pone más difícil, por ejemplo, al tener que esperar en un supermercado, al tener que mantener nuestra postura ante ciertas exigencias o deseos del niño/a etc. Si conocemos como puede actuar el niño en ciertas situaciones, la mejor opción es adelantarnos al conflicto evitando que aparezca.

Por ejemplo, llevar un juguete para que la espera se le haga más llevadera, recordar las normas antes de tengan una rabieta por querer conseguir algo, etc.

2- La comunicación con la pareja es importante

La comunicación es importante tanto a la hora de acordar el estilo de crianza como a la hora de repartir las responsabilidades respecto a los hijos para evitar la saturación de unos de los miembros de la pareja. Igualmente, a veces se hace necesario contar con ese apoyo (un familiar, la pareja, etc.) para que en un momento dado de tensión o desbordamiento pueda coger el relevo para seguir manejando la situación que pueda llevarnos a perder la paciencia y actuar de forma inadecuada.

3- Analizar el comportamiento en general, relativizar, contemplar los aspectos positivos y evitar centrarnos en los negativos

Todo ello se traduce en ser más objetivos y fijarnos en que a lo largo del día seguro que ha hecho otras muchas cosas bien que hemos pasado por alto o no las hemos reconocido. Sin embargo, a veces, basta una sola vez para centrar toda nuestra atención en lo negativo, perder la paciencia y echar por tierra las mil cosas que seguro que ha hecho bien durante el día.

4- Perdónate una y mil veces

Ante todo, tenemos que pensar que somos personas, podemos equivocarnos, tenemos derecho a tener días mejores y peores. Habrá momentos en que nos sea imposible mantener la calma, actuar de forma adecuada y no perder los nervios. Mientras que esto no se convierta en la tónica general de resolver los conflictos, debemos darnos el permiso para perdonarnos cuando esto ocurra, reflexionar e intentar mejorarlo sin martirizarnos con sentimientos de culpa.

5- Reserva en la agenda tiempo para ti

Para cuidar y educar es necesario cuidar de sí mismo. El estrés es el enemigo número uno de la paciencia y aparece por numerosos motivos, no está siempre asociado al trabajo. Por lo que tanto si trabajas como si no, es necesario dedicarte un tiempo para hacer aquellas cosas que te relajan y te hagan desconectar y volver con una sonrisa a tus obligaciones. A veces es prácticamente imposible encontrar, ya no una tarde, sino unas horas para nosotros, si es así no abandones la idea, sigue trabajando este tiempo de desconexión al menos dedicándote unos minutos al día o durante el fin de semana.

Psicóloga infantil Sevilla – Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja – UDIATE

Cómo tener paciencia con los niños – Atención Temprana

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