Dra. Rocío Ruiz

Especialista en medicina interna

Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

“En caso de lupus, el mejor pronóstico se debe en parte al diagnóstico temprano y a los tratamientos cada vez más efectivos”

La Dra. Rocío Ruíz, especialista en medicina interna del Hospital, nos da unas claves sobre el Lupus, una enfermedad autoinmune que afecta a entre 4 y 250 casos por cada 100 000 habitantes.

¿Qué es el lupus?

El lupus es una enfermedad autoinmune que se presenta cuando el sistema inmunitario del cuerpo ataca sus propios tejidos y órganos. La inflamación puede afectar a distintos sistemas y órganos del cuerpo (articulaciones, la piel, los riñones, las células sanguíneas, el cerebro, el corazón y los pulmones).

¿Cualquier persona puede padecerlo?

Si, puede afectar a personas de cualquier edad y sexo, incluso a neonatos, aunque el 70 al 90% de los casos se presentan en mujeres, generalmente en edad fértil.

¿Qué es lo que ocasiona el lupus?

Como enfermedad autoinmune, el lupus aparece cuando el sistema inmunitario ataca el tejido sano del cuerpo. Es probable que el lupus derive de una combinación de la genética y del entorno. Las personas que tienen una predisposición hereditaria para contraer lupus podrían desarrollar esa enfermedad al entrar en contacto con algo en el entorno que pueda desencadenar el lupus. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se desconoce la causa. Algunos posibles desencadenantes son la luz solar, infecciones o determinados medicamentos.

¿Qué síntomas produce el lupus? ¿Cómo se empieza a manifestar?

Las manifestaciones clínicas son variadas, siendo los signos y síntomas más comunes del lupus:

  • La fatiga

  • Una erupción en forma de mariposa en el rostro que puede abarcar las mejillas y el puente de la nariz o erupción en el resto del cuerpo

  • Fiebre

  • Dolor articular, rigidez e hinchazón,

  • Lesiones que aparecen en la piel o que empeoran con la exposición al sol

  • Dedos de los pies y de las manos que se vuelven blancos o azules cuando se exponen al frío o durante situaciones de estrés

  • Disnea, dolor torácico, ojos secos, cefalea, desorientación y pérdida de memoria.

¿Cómo se diagnostica?

Diagnosticar el lupus es difícil porque los signos y síntomas varían considerablemente según la persona. Además, éstos pueden cambiar con el tiempo y coincidir con los de muchos otros trastornos o enfermedades del tejido conectivo (artritis reumatoide, enfermedad mixta del tejido conectivo, esclerosis sistémica, polimiositis, etc). Por ello, el lupus no se puede diagnosticar mediante una sola prueba. En la práctica clínica, los médicos se basan en los criterios de clasificación para el lupus eritematoso sistémico desarrollados por la European League Against Rheumatism/American College of Rheumatology (EULAR/ACR) que combina criterios clínicos y analíticos.

¿Qué riesgos supone para la salud?

La inflamación causada por el lupus puede afectar a cualquier órgano, pudiendo causar daño renal grave (la insuficiencia renal es una de las principales causas de muerte en personas que padecen lupus), anemia, un mayor riesgo de sangrado o coagulación de la sangre, aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular y de tener ataques cardíacos. Las personas que padecen lupus son más propensas a las infecciones porque tanto la enfermedad como sus tratamientos pueden debilitar el sistema inmunitario.

El curso suele ser crónico y con recidivas pero una vez controlada la fase aguda inicial, aunque esta sea grave, el pronóstico a largo plazo suele ser bueno. La supervivencia a 10 años en la mayoría de los países desarrollados es superior al 95%. El mejor pronóstico se debe en parte al diagnóstico temprano y a los tratamientos más efectivos.

¿Qué opciones hay de tratamiento para el lupus?

El fármaco antipalúdico hidroxicloroquina está indicado para todos los pacientes con lupus eritematoso sistémico, independientemente de la gravedad de la enfermedad, ya que disminuye los brotes de la enfermedad y la mortalidad.

Las artralgias se controlan con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, sin embargo, se desaconseja el uso crónico de AINE debido a los efectos adversos gastrointestinales. Otros fármacos, como el metotrexato, la azatioprina, o el micofenolato mofetilo pueden agregarse a la hidroxicloroquina en pacientes con enfermedad moderada que de lo contrario serían candidatos para un curso de corticosteroides, debiendo considerar el uso de anticuerpos monoclonales si los pacientes tienen enfermedad no controlada o crisis frecuentes, siendo los corticosteroides el tratamiento de primera línea en la enfermedad grave.

Todo ello, siempre bajo supervisión médica.

¿Los pacientes con lupus pueden llevar una vida normal?

El paciente con lupus puede llevar una vida normal desde un punto de vista familiar, laboral y social debido a la mejora de los tratamientos. Sin embargo, vivir con lupus puede ser un desafío cotidiano en función del grado de afectación.

Cuando el lupus está activo, hasta las tareas más simples pueden resultar difíciles e imposibles de realizar. La cronicidad de la enfermedad obliga al paciente a seguir cierta disciplina en cuanto a los controles y recomendaciones médicas y seguimiento del tratamiento, que suele ser de larga duración, así como también puede ver limitada alguna de sus actividades. En este sentido, se tiene que ir adaptando al ritmo que marque la enfermedad y a los efectos de la medicación.

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