Entrevista a Natividad López

Especialista en Dermatología

Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

Alergólogo Sevilla

“En caso de acné, es importante que el paciente acuda al dermatólogo en cuanto note los primeros síntomas para evitar las cicatrices permanentes”

El acné es una de las patologías más frecuentes en la consulta de dermatología. Se trata de un proceso inflamatorio cutáneo que debe atenderse en la fase más temprana para evitar su progresión y la aparición de cicatrices permanentes.

Para el tratamiento del acné, se recomienda utilizar geles limpiadores específicos para pieles con tendencia al acné y evitar alimentos ricos en azúcar y el exceso de lácteos.

Doctora, ¿qué es el acné y por qué se produce?

El acné es un proceso inflamatorio cutáneo que afecta al folículo pilosebáceo, producido fundamentalmente por la obstrucción del conducto de las glándulas sebáceas por exceso de sebo (grasa que segregan unas glándulas que tenemos en la piel y que sirve para lubricarla, protegerla y mantenerla blanda) e infección por una bacteria llamada Propionibacterium acnes. Otros factores que pueden influir son la genética (cuando hay antecedentes familiares es más frecuente que aparezca), la alimentación (azúcares, exceso de lácteos), alteraciones hormonales (síndrome de ovario poliquístico) y factores emocionales (estrés).

¿A qué edades es más común el acné?

El acné puede preceder incluso dos años al inicio de la pubertad, propiciado por el cambio hormonal. La duración del mismo es muy variable. Hay casos que mejoran a lo largo de la adolescencia y otros que pueden persistir hasta la edad adulta. Incluso existen casos que debutan en la edad adulta.

¿En qué zonas del cuerpo suele aparecer?

Suele aparecer en áreas seborreicas, como la zona de la T facial (frente, nariz y mentón, aunque a veces puede aparecer también en ramas mandibulares), tórax y espalda.

¿Cómo llegan los pacientes a su consulta?

Hay un amplio abanico de pacientes con acné. Puede consultar tanto un paciente con acné incipiente, cuyo deseo es prevenir su avance y adoptar medidas de higiene y cuidados diarios, hasta el paciente con acné severo que requiere tratamiento oral. Por lo general, cuanto más severo sea el acné, mayor afectación de la calidad de vida supone, en cuanto a su estado anímico, baja autoestima, problemas en las relaciones sociales, etc. Por eso, es fundamental consultar pronto para evitar la progresión a formas más avanzadas.

¿Cuáles son las dudas más frecuentes que le plantean?

Suelen consultar mucho sobre la posibilidad de realizarse limpiezas faciales, a los que suelo responder que no están indicadas, siguiendo las recomendaciones de las guías clínicas americanas sobre manejo y tratamiento del acné. También, sobre los efectos adversos de los tratamientos orales (antibióticos y retinoides o derivados de la vitamina A), y sobre la posible aparición de cicatrices y su posterior resolución.

¿Cómo se puede prevenir y/o controlar?

Con una adecuada higiene, utilizando productos oil-free o libres de grasa (cremas hidratantes, protectores solares, maquillajes…) y realizando una dieta sana y equilibrada, rica en frutas y verduras y baja en grasas. No obstante, hay casos en los que, incluso siguiendo estas recomendaciones, el acné progresa y requiere un tratamiento más específico.

¿Qué cuidados hay que llevar a cabo en casa?

Utilizar geles limpiadores específicos para pieles con tendencia acneica y evitar alimentos ricos en azúcar y el exceso de lácteos como medida general, aunque la alimentación no es el único factor responsable de su aparición.

Cuando empiecen a aparecer granos en la cara, ¿qué es lo que NO hay que hacer?

No está indicado realizar limpiezas faciales, utilizar productos que no sean oil-free o llevar un mal control dietético. Es fundamental evitar excoriarse o pellizcarse las lesiones, ya que puede dar lugar a la aparición de cicatrices.

¿Pueden corregirse estas cicatrices?

Las cicatrices aparecen en casos de acné severo en los que la inflamación ha sido de tal intensidad que afecta a las capas profundas de la piel. Dado que son permanentes, es fundamental evitarlas realizando tratamiento oral. Una vez establecidas, pueden corregirse parcialmente con procedimientos estéticos (láser, peelings, dermoabrasiones…), aunque los resultados no siempre son del todo satisfactorios.

¿Cómo perjudica el acné al estado anímico del paciente?

Hay casos de acné severo que requieren apoyo psicológico, ya que se ve afectada la autoestima de la persona, puede perjudicar las relaciones sociales ante la percepción subjetiva de rechazo por parte de los demás, e incluso a veces, puede dar lugar a ideas suicidas e incluso a intentos autolíticos.

¿Cuál es la mejor tratamiento para el acné?

En primer lugar, debo decir que en estos casos, los pacientes deben acudir siempre a un especialista en dermatología, que valorará el mejor tratamiento según su estado y circunstancias. Dicho esto, existen varias opciones de tratamiento:

Tratamiento tópico:

En este grupo encontramos los queratolíticos (productos que “exfolian” la piel), cuya duración es ilimitada. Se recomienda aplicarlos por la noche y retirarlos por la mañana, dada su fotosensibilidad, e iniciar el tratamiento de forma progresiva, porque pueden provocar irritación. También se situarían en este grupo los antibióticos tópicos, cuya duración no debe superar los tres meses dada la posible asociación a resistencias bacterianas. Es fundamental evitar el uso de antibióticos tópicos solos o en monoterapia por el mismo motivo, por lo que sería conveniente asociarlos siempre a algún queratolítico tópico (hay productos comercializados que combinan ambas sustancias y son muy cómodos de aplicar, solamente por la noche en lugar de dos veces al día).

Anticonceptivos:

Pueden ayudar a controlar el exceso de andrógenos (hormonas masculinas) en algunos casos, como ocurre en el síndrome de ovario poliquístico.

Antibióticos orales:

De igual forma, no deben utilizarse durante más de tres meses. Es un tratamiento eficaz en casos de acné inflamatorio moderado.

Retinoides orales:

Logra unos efectos muy satisfactorios alcanzando la dosis de 120-150 mg/kg/día, que suele alcanzarse al cabo de unos 6-7 meses de tratamiento. Dada su fotosensibilidad y larga duración, se recomienda iniciar el tratamiento en otoño para finalizarlo antes del verano. De extrema importancia es evitar el embarazo durante y hasta pasados al menos tres meses tras haber finalizado el tratamiento, porque puede provocar malformaciones fetales. Se recomienda realizar analíticas de control, fundamentalmente para monitorizar los niveles de colesterol, triglicéridos y transaminasas, dado que pueden sufrir modificaciones a lo largo del tratamiento. Independientemente de estos efectos adversos es un tratamiento ampliamente utilizado desde hace muchos años, en general bastante bien tolerado y que ofrece unos resultados muy satisfactorios para la mayoría de los pacientes.

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