Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

  • Aunque es conocida también como epicondilitis o codo de tenista, en la mayoría de los casos se da en personas no deportistas.

  • Existen muchos tipos de epicondilalgias, de ahí la importancia de un diagnóstico profesional para su posterior tratamiento y recuperación.

Entrevista al Dr. Ramón Cancelo, traumatólogo especialista en miembros superiores del Hospital Victoria Eugenia

¿Qué es la epicondilitis y por qué se produce?

La epicondilitis, también conocida codo de tenista, tendinitis epicondílea, epicondilalgia o entesitis epicondílea es una inflamación o microdesgarro de los tendones extensores en la zona del epicóndilo, que es el saliente que tiene el húmero en la cara lateral del codo. Sin embargo, realmente se trata de una “tendinosis” y no una “tendinitis”, ya que no se han identificado células inflamatorias.

Epicondilitis lateral o codo del tenista - Anatomía dibujo

Causas

Las causas de aparición de una epicondilalgia son diversas.

  • Suele aparecer habitualmente debido a microtraumatismos de repetición, resultado de esfuerzos y sobrecargas musculares, dando lugar a una inflamación.

  • También se puede producir por causas neurológicas (atrapamientos del nervio interóseo).

  • Predisposición genética que tienen algunas personas a desarrollar tendinitis en general.

¿Cuáles son los principales síntomas y dónde se localiza el dolor?

El principal síntoma es el dolor en el codo que va en aumento y que se manifiesta en la cara externa del codo, en el epicóndilo, cuando el paciente realiza movimientos cotidianos.

Otro de los síntomas en algunos pacientes es la pérdida de fuerza en el brazo. Y en casos avanzados, puede darse una discreta limitación de la extensión del codo.

¿Qué prevalencia tiene la epicondilitis y qué colectivos tienen mayor riesgo de sufrirla?

Es difícil conocer la prevalencia que tiene la epicondilalgia lateral porque no se realizan estudios contundentes, pero puede tener una prevalencia entre el 3 y el 7%.

Suele aparecer entre los 30 y 45 años, y curiosamente, al contrario de la creencia general, es mucho más frecuente entre no deportistas. Por el contrario, suele darse frecuentemente en colectivos que realizan trabajos en los que los músculos del brazo son sometidos a un estrés importante como trabajadores de limpieza, empaquetadores etc.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El diagnostico parece fácil pero no lo es. Hay muchos tipos de epicondilalgias y la más genuina y conocida como epicondilitis o codo de tenista debe ser diagnosticada por un profesional, evitando tratamientos caseros.

El diagnóstico se realizará con la historia clínica del paciente y la exploración en consulta. Y en el caso de epicondilalgias que mezclan zona tendinosa y articular será necesaria una resonancia magnética y/o radiografía. También se puede realizar para su diagnóstico, aunque es menos habitual, una técnica quirúrgica denominada artroscopia magnética.

Tratamientos

¿Cuáles son los tratamientos que se pueden realizar?

En el Hospital Victoria Eugenia establecemos 3 escalones de tratamiento, siendo fundamental pasar por todos ellos durante el periodo correspondiente.

Tratamientos no quirúrgicos

Empezamos por el primer escalón, en el que el tratamiento será una combinación de medicación adecuada antinflamatoria con un proceso rehabilitador.  Éste comenzará cuando el paciente lleve al menos una semana con la medicación para, de esta forma, mitigar el posible dolor.

Si en este nivel no hemos conseguido mejorar, pasaríamos al segundo escalón, que serían las infiltraciones con corticoides (una tanda de 3 infiltraciones separadas entre 7 y 14 días). También se puede infiltrar ozono o derivados de ácido hialurónico, pero eso dependerá de cada caso.

Tratamiento quirúrgico

Después de estos dos niveles, en los que suelen trascurrir como máximo unos 6 meses, el 90% de las epicondilalgias desaparecen. El resto de los pacientes, que suele ser entre un 5 y un 10%, serían candidatos a cirugía.

¿En qué consiste la intervención quirúrgica?

Para resolver la epicondilitis de forma quirúrgica, existen muchas técnicas generalmente basadas en la liberación de los tendones extensores del epicóndilo, a lo que nosotros, siguiendo la técnica de Boyd-MacLeod, añadimos la extirpación parcial del ligamento anular y de la hipertrofia sinovial radiohumeral.

La técnica consiste en una pequeña incisión hasta llegar a la masa de tendones insertada en el hueso. A veces, incluso practicamos perforaciones en el epicóndilo y una plastia V-Y de cierre del tendón conjunto.

Esta cirugía puede realizarse con anestesia local a nivel del brazo a intervenir y solo conlleva un ingreso hospitalario de pocas horas.

¿Qué porcentaje de recuperación tiene la cirugía?

Los resultados son bastante buenos puesto que el 95% de los pacientes sometidos a cirugía se curan, y solo un porcentaje muy reducido pierde algo de movilidad o no consiguen reducir el dolor.

Sin embargo, en estos últimos casos, hay estudios que demuestran que incluso en casos de cirugía sin éxito, al cabo de los años los pacientes aseguran que el dolor ha desaparecido.

¿Cuánto duran este tipo de lesiones?

Estas lesiones son lentas de tratar y no son fáciles de resolver. Como ya hemos dicho, en los casos que no hay que operar, que son la gran mayoría, la recuperación puede variar mucho.

Hay pacientes que, si la epicondilalgia es leve, con el tratamiento en el primer escalón, en 20 días estarían curados. Otros pacientes, que se someten a infiltraciones, pueden llegar a los 4-5 meses de tratamiento. Y en el caso de cirugía, que se realizará a los 6 meses aproximadamente del inicio del primer tratamiento.

Tras la operación, el paciente llevará durante 3 semanas lleva una férula de yeso y deberá estar en reposo. La cuarta semana comenzará a movilizar el codo, y al mes de la operación se inicia la rehabilitación, que podrá llevar aproximadamente 3 meses.

¿Cómo se puede prevenir su aparición?

La prevención está fundamentalmente en la protección, en intentar averiguar la causa que ha provocado el problema para reducir el estrés que le estamos provocando a los músculos.

También es importante realizar estiramientos y potenciar nuestros músculos para darles fuerza con ejercicios guiados por un profesional.

En el caso de trabajos que requieran de mucha fuerza, se recomienda el uso de brazaletes

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Traumatólogo Sevilla – Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

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