Fernando Ferreira

Servicio de pediatría

Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

Doctor, ¿por qué nos preocupa tanto la fiebre?

La fiebre siempre ha preocupado a los padres y realmente suele ser por desconocimiento o por una asociación a infección grave de tipo meníngea. Sin embargo, la fiebre sirve para estimular nuestras defensas cuando aparece una infección y no debemos interpretarla como anormal o dañino sino como algo fisiológico. Debemos indagar en cuál es la causa de la fiebre, no en la fiebre en sí.

¿Qué es la fiebre y cuál es la temperatura normal en bebés y niños?

La fiebre es el aumento temporal en la temperatura del cuerpo en respuesta a alguna enfermedad, pero por sí sola no es indicativa de nada.

La temperatura corporal varía mucho en las personas y durante el día puede llegar a 37.5 perfectamente sin ser fiebre, incluso en niños que habitualmente tienen una temperatura corporal de 36. Por encima de 37.5 y hasta 38 sería febrícula, o como es conocida coloquialmente, destemplanza. Solo si el termómetro nos da una temperatura de 38 grados o más, consideramos que existe un proceso febril.

¿Cree importante en este escenario Covid en el que estamos inmersos la toma de temperatura para comprobar si existe fiebre?

Como antes decía, la temperatura corporal varía a lo largo del día y puede llegar a 37.5 perfectamente sin ser fiebre. Hoy en día, más que tomar la temperatura a la entrada de guarderías o colegios, debemos tomar conciencia y ser los padres responsables en este sentido y si un niño tiene fiebre, no debe ir a la guardería. Igual ocurre en el caso de los adultos. Si detectamos que cursamos un proceso febril, debemos, en la medida de lo posible, evitar ir al trabajo.

¿Cuál es la mejor forma de medir la temperatura en niños y bebés?

La mejor forma de toma de temperatura es la axilar, con un termómetro digital. Particularmente no recomiendo tomar la temperatura por ejemplo a nivel rectal puesto que la temperatura interior siempre es más alta, sin necesidad de existir fiebre.

Además, hay que tener muy en cuenta que una medida de temperatura aislada no tiene mucho valor. Debe ser una medida frecuente durante uno o varios días lo que nos indique si existe o no un proceso febril.

¿Cree que los termómetros a distancia o inteligentes tan usados hoy en día, son fiables?

Los termómetros a distancia no son todo lo fiables que deberían, y en caso de usarlos recomiendo que su uso se complemente con un termómetro convencional y tomar la temperatura en la axila siempre que sea posible.

Existen en el mercado muchos tipos de termómetros muy fiables, que sin usar el mercurio que ya está prohibido, utilizan otros materiales no tóxicos que se dilatan con el calor corporal y marcan la temperatura de forma muy exacta.

¿Cómo podemos bajar en casa la fiebre?

Lo principal es que nos concienciemos de que cuando existe un proceso febril, el objetivo no es bajar la fiebre sino en que nuestro bebé se encuentre bien teniendo la fiebre los más baja posible durante el tiempo que dure el proceso infeccioso, pero sin obsesionarnos con ello, simplemente controlando.

Podemos usar antitérmicos para quitar la fiebre y mejorar el bienestar del niño. Yo recomiendo paracetamol en exclusiva hasta los 8 meses, y a partir de esa edad se puede alternar con ibuprofeno.

En casa existen varias medidas físicas para disminuir la temperatura. En esos primeros días en los que la fiebre es más rebelde y a veces el antitérmico no hace el efecto esperado, se pueden poner paños de agua templada en axilas, cuello o ingles, que son los lugares por donde pasan las grandes arterias, o bien realizar baños templados. Lo ideal es que tanto los baños como los paños húmedos estén a 1-2 grados por debajo de la temperatura del niño. Con ello lo que conseguimos es disminuir la temperatura en sangre y por ello bajar la temperatura corporal.

¿Cuáles son los mejores medicamentos para bajar la fiebre? ¿Pueden alternarse los antitérmicos? ¿Y si vomita el antitérmico?

Yo suelo recomendar usar solo uno de los medicamentos, bien sea paracetamol, o bien ibuprofeno. Combinarlos no es perjudicial, pero se pueden incrementar los posibles efectos secundarios.

En caso de que el niño vomite en los 15 minutos posteriores a la toma del medicamento hay que repetir la dosis en la misma cantidad. Sin embargo, si ya han pasado más de 15 minutos no debemos preocuparnos, pues hará el efecto esperado.

¿Cuándo debemos acudir al pediatra?

Lo primero que debemos es mantener la calma, la fiebre no daña a los niños. Los procesos febriles suelen durar entre 3 y 5 días.  Y la evolución de la fiebre, entre las primeras 48-72 horas es más rebelde a antitérmicos, es decir, a veces, el uso del medicamento no garantiza la bajada de temperatura corporal. Sin embargo, como ya hemos comentado, la fiebre es un proceso fisiológico que debemos vigilar, pero con el que no nos debemos obsesionar. Si pasados 3-4 días, en los que se ha administrado el antitérmico, la fiebre persiste, entonces debemos acudir al pediatra.

Además de esta persistencia durante días, existen 3 signos fundamentales a los que debemos prestar atención y si aparece alguno de ellos acudir a urgencias. Estos signos son:

  • Aparición de petequias (pequeños lunares debajo de la piel), habitualmente en tórax y axilas, que en un alto porcentaje suele ser indicativo de enfermedad grave. Estos lunares son fáciles de identificar y se caracterizan por no desaparecer, aunque estiremos la piel circundante.

  • Decaimiento excesivo (aunque tenga poca fiebre). Es normal que cuando un niño tiene fiebre se encuentre decaído, pero hablamos de casos excesivos.

  • Existencia de vómitos continuos sin control durante 3-4 horas.

¿Qué podemos hacer si aparecen convulsiones?

En primer lugar, hay que aclarar que todas las convulsiones febriles son benignas y autolimitadas, es decir, terminan por sí solas. Ningún niño va a sufrir consecuencias dañinas por ellas, por lo que debemos perderles el miedo. Lo que hay que tratar no es la convulsión sino ver qué es lo que está causando la fiebre.

En caso de que aparezcan convulsiones febriles debemos mantener la calma, colocar al niño en un lugar seguro y llamar al teléfono de urgencias, o bien llevar al niño para que sea examinado por un pediatra.

¿Qué riesgos o complicaciones puede tener una fiebre muy alta?

Una fiebre muy alta nunca será la causante de ningún tipo de complicación, riesgo o daño. Incluso el grado de temperatura tampoco está relacionado con la gravedad de la infección.

Solo en aquellas infecciones en las que aparece una fiebre de más de 40.5 grados significa que aumenta la probabilidad de que la infección sea bacteriana en lugar de vírica. Este dato non indicará si debemos prescribir un tratamiento con antibióticos o simplemente un tratamiento sintomático.

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