Neurofisiología

Especialistas en Trastornos del Sueño

Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

El insomnio o dificultad para conciliar el sueño, según su intensidad, afecta a todos los ámbitos de la persona que lo padece, emocional, cognitivo y comportamental. Favorece además el absentismo y los accidentes laborales y de tráfico.

Varios son los determinantes de este trastorno de sueño. Factores como el estrés, la elevada activación del organismo o la depresión, lo favorecen.

En la actualidad, es frecuente la prescripción de fármacos para el tratamiento a corto plazo del insomnio. Sin embargo, el tratamiento farmacológico no constituye una solución adecuada a medio y largo plazo, y es preferible evaluar en estos casos el uso de otras técnicas, como la terapia conductual o cognitivo-conductual.

Insomnio: trastorno del sueño

El insomnio es el trastorno del sueño que más frecuentemente encuentran los médicos en su práctica clínica y el que tiene cifras más altas de prevalencia en los estudios epidemiológicos en la población general. Además, cuando es crónico, se asocia con una mayor morbilidad.

Durante el día, el enfermo con insomnio crónico tiene problemas que afectan tanto a su salud como a su funcionamiento social. Por una parte, se queja de síntomas en el ámbito emocional, cognitivo y comportamental, y de deterioro en el ámbito social y laboral, con un aumento del absentismo; además, tiene más tendencia a tener accidentes de trabajo y de tráfico. Todo ello redunda en una peor calidad de vida. En general, los enfermos con insomnio hacen un mayor uso de los servicios asistenciales y van más a consultar con los médicos (y con los psiquiatras en particular), lo que supone un aumento de los costes sanitarios ya sean directos o indirectos. Por otra parte, no está claro si el hecho de padecer insomnio se asocia con un aumento de la mortalidad.

A pesar de su evidente importancia clínica, social y sanitaria, el insomnio (y más concretamente el crónico) ha recibido una atención relativamente escasa o fragmentaria. La complejidad de su origen, desarrollo y mantenimiento hace necesaria una visión holística (global). El modelo más propicio para ello es el biopsicosocial, que es una aplicación clínica de la teoría de sistemas y que permite hacer un plan de tratamiento multidimensional, que es el más eficaz, ya que tiene en cuenta los distintos factores que contribuyen al insomnio crónico.

Aunque el insomnio únicamente suele concebirse como la dificultad para iniciar el sueño, lo cierto es que la dificultad para dormir puede tomar varias formas:

  • Dificultad para conciliar el sueño al acostarse (insomnio inicial, el más común de los tres).

  • Despertares frecuentes durante la noche (insomnio intermedio).

  • Despertar muy temprano por la mañana, antes de lo planeado (insomnio terminal).

Esto impide la recuperación que el cuerpo necesita durante el descanso nocturno, pudiendo ocasionar somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el día.

Factores más relevantes del insomnio

Varios son los determinantes de este trastorno de sueño. Factores relevantes son:

  • Estrés

  • Elevada activación del organismo

  • Depresión

En la actualidad, es frecuente la prescripción de fármacos para el tratamiento a corto plazo del insomnio.

Fármacos para el insomnio

El tratamiento farmacológico no constituye una solución adecuada a medio y largo plazo, y es preferible evaluar en estos casos el uso de otras técnicas, como la terapia conductual o cognitivo-conductual.

Un asunto de primer orden en el abordaje de este trastorno (el insomnio es en realidad un síntoma, y no una enfermedad) consiste en instruir al paciente acerca de los principios de la llamada profilaxis o higiene del sueño.

Tipos de insomnio

Existen diversas clasificaciones del insomnio, según la duración del trastorno, según la gravedad con la que se presente y según el horario en el que se presente:

  • Según su duración

  1. Insomnio transitorio o agudo (dura menos de 4 semanas)
  2. Insomnio a corto plazo o subagudo (más de 4 semanas, pero menos de 3-6 meses)

  3. Insomnio a largo plazo o crónico (más de 3-6 meses).

  •  En función de su severidad

  1. Insomnio leve o ligero, con el que existe un mínimo deterioro de la calidad de vida

  2. Insomnio moderado, que se da cada noche y en el que empiezan a surgir ciertos signos del deterioro de la calidad de vida con síntomas como irritabilidad, ansiedad, fatiga

  3. Insomnio severo o grave, en el que los síntomas se sufren con mayor intensidad y por tanto, la calidad de vida se ve algo más afectada.

  •  Por los horarios