Dr. Andrés Romero

Servicio de Oftalmología

Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

La presbicia o vista cansada es un mal común a partir de los 40 y puede generar, entre otros, una pérdida de interés en la afición por la lectura a medida que se cumplen años. Sin embargo, debemos saber que cada vez existen más y mejores opciones de tratamiento.

¿Qué es la presbicia?

La presbicia, también conocida como vista cansada, es la pérdida gradual de la capacidad de los ojos para enfocar objetos. Esta degeneración natural se debe a la pérdida de elasticidad del cristalino, la lente natural del ojo que permite enfocar imágenes a diferentes distancias.

Entrevista al Dr. Andrés Romero, oftalmólogo del Hospital Victoria Eugenia

El Doctor Andrés Romero, oftalmólogo del Hospital, asegura que “no hablamos de algo patológico sino algo fisiológico. Es una pérdida de función de un músculo con la edad, que no consigue contraerse correctamente”.

Síntomas de vista cansada o presbicia

El síntoma más característico es la dificultad para enfocar determinados objetos a distintas distancias, especialmente cuando cambiamos el enfoque de cerca, a lejos, o al contrario. Según el Doctor Romero “es muy común que en la distancia habitual de lectura no consigamos enfocar y tengamos una visión borrosa”. Igualmente, aunque en menor medida, “hay pacientes que nos cuentan que cuando cambian la visión de cerca a lejos, de repente ven borroso, por ejemplo, si están viendo la tele e intentan leer inmediatamente después un papel”.

Cuándo y por qué aparece la presbicia

El Doctor Romero asegura que suele aparecer llegada la cuarentena. El cristalino es muy flexible en personas jóvenes, pero con la edad se va volviendo más rígido y se “reduce de forma progresiva su capacidad de contracción (acomodación), dando lugar a la presbicia”.

No obstante, su aparición depende en cada paciente de su genética y del estado inicial de metropía. Es decir, en el caso de personas hipermétropes, la presbicia suele aparecer antes, mientras que en personas miopes aparece por normal general después.

“Genéticamente hay personas a las que ese músculo les funciona mejor durante más tiempo y tarda más en hacer la presbicia, y otras personas a las que les afectará más tarde”, nos explica el Dr. Romero. A éstos, también se suman nuestros hábitos de vida, como el uso de pantallas, que pueden acelerar esa degeneración.

Cómo podemos corregir la presbicia